Reseña del tercer seminario internacional en Buda Rojo

Buda ColombiaPor Paola Andrea Salazar Carreño (alumna de Buda Rojo)
El seminario de Tai Chi, Kung Fu y Chi Kung fue un escenario de aprendizaje para todas las personas que asistimos. Quisiera empezar por decir, por qué llegué al camino de las artes marciales. Es muy sencillo, la vida me condujo a ello: hace tres años fue diagnosticada con una tendinitis en el brazo derecho y era frustrante para mí, porque no podía ni siquiera alzar el brazo para tomarme del bus. Ese fue el principio de una serie de complicaciones pasajeras de salud que me llevaron a buscar soluciones a las dolencias de mi cuerpo. Hoy puedo decir que agradezco en especial, a la tendinitis que me llevó al camino de las artes marciales para comenzar una nueva vida.

En el pasado seminario disfruté en particular, los ejercicios de Chi Kung de la salud porque aún son dolorosos y me obligan a estirar los brazos, las manos y los tendones en general. Al dolor prosigue una extraña sensación de alivio y relajación, propia del proceso de fortalecimiento de los tendones y músculos. En principio es frustrante no poder resistir los ejercicios como tus compañeros, pero pronto te das cuenta que lo realmente importante en este camino es tu propio proceso, conectarte con tu propio cuerpo para sanarlo poco a poco, con constancia y paciencia.

Las sesiones de Tai Chi Chuan presentaron otro reto diferente, pues a través de la calma, la coordinación y la suavidad debes conectarte poco a poco con el grupo y cada movimiento exige concentrarse hasta en el más mínimo detalle. La energía fluye de manera sensacional en el cuerpo a medida que se realiza cada ejercicio y el movimiento de las formas. Cada vez la exigencia es mayor porque necesitas concentrarte en distinguir entre lo lleno, lo vacío, distribuir el peso del cuerpo, coordinar tus brazos y piernas y seguir a tus compañeros más avanzados para entender cada figura y fluir con ellas. Me gusta porque permite calmarse, bajar la energía de tu cabeza y parar la ansiedad que generan los pensamientos.

Ni qué decir del Kung Fu y la forma de bastón largo (garrote) que fuimos aprendiendo poco a poco, es simplemente fascinante. Sentir la rapidez con la que debes ajustarte y soltarte para sentir cómo suena el bastón contra el viento. La forma requiere concentración, agilidad, soltura, explosión y extensión de todas las extremidades del cuerpo. La ventaja de asistir a un Seminario como este es que te das cuenta que puedes aprender todo lo que desees, ir un poco más allá de tus límites e incluso, sobrepasar barreras que solo están en tu cabeza pero no en tu cuerpo.

Agradezco a mis maestros Leonardo Garavito y Shi Heng Sheng (Rodrigo García) porque cada día con su ejemplo me han permitido no sólo a mí sino a mis demás compañeros, convencerme de que sí es posible hacer lo que me proponga. Ellos y Myriam (instructora de una de las escuelas del Templo Shaolin en México que acompañó al maestro Sheng para este seminario) son un referente fundamental para trasmitir la enseñanza milenaria del Budismo Chan que practicándolo día a día nos permite transformar, cuerpos, almas y seres humanos en mejores hombres y mujeres comprometidos a superarse cada día. Agradezco a mis compañeros decididos a explorar sus propios miedos y límites, a generar un ambiente de familia que nos hace sentir la confianza necesaria para seguir adelante en grupo; a todos quienes nos acompañaron durante el Seminario, que indudablemente son buscadores de una realidad más trascendente en la vida y a quienes lean estas notas y se animen a acompañarnos por este camino.

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